viernes, 2 de septiembre de 2016

LA ADMINISTRACION DEL TIEMPO O DE SI MISMO.

Para gerentes y supervisores que dicen " No tengo suficiente tiempo..."
 
La regla 80-20 para la administración del tiempo a corto plazo de Edwin Bliss.
 
Edward Bliss.
  • Cada noche o al termino de su jornada de trabajo preferiblemente, elabore una lista de las diez cosas mas deseables "por hacer"(las que probablemente no lograra debido a las presiones de las exigencias de la mañana, a menos que luche por tener tiempo).
  • Dedíqueles parte de su tiempo de trabajo en la mañana a las dos actividades mas prioritarias en su lista.
  • Realice las dos tareas mas importantes en el tiempo señalado. Si logra terminarlas y le sobra tiempo, siga con las actividades siguientes en la lista.
Este enfoque se basa en la regla estadística llamada 80-20, que establece que la varianza total en un conjunto de personas o de ítems es causada por solo un 20 por ciento de la muestra del universo. Por ejemplo, los empresarios encuentran que el ausentismo de personal se da entre apenas el 20 por ciento de sus empleados; o que el 20 por ciento de los productos de una empresa generan el 80 por ciento de las utilidades totales. Este principio ciertamente no es universal, pero la relación 80-20 se da en alguna forma en muchas circunstancias.
 
En esta forma, Bliss da por sentado que el 80 por ciento de la importancia total en una lista de "cosas por hacer" esta esta contenido en tan solo el 20 por ciento de los ítems de dicho listado, es decir que al realizar dos de las diez actividades de una lista de prioridades o urgencias, se esta logrando el 80 por ciento de lo que realmente es importante. Este enfoque permite moderar las expectativas del gerente o supervisor, al no sentirse derrotado si no logra realizar todas las actividades de la lista, ya que ningún gerente o ejecutivo tiene todo su tiempo disponible para proceder sin otro miramiento o distracción a realizar cada una de las tareas anotadas en su lista de prioridades.

Es importante considerar en la administración del tiempo que al elaborar una lista diaria o cuadro de actividades a realizar, hay que asignarles a cada ítems un estatus de urgencia o importancia para así coordinar las acciones de trabajo en perfecto orden y también al mismo tiempo debe hacerse un análisis de aquellas actividades se deben o pueden delegar; 1) Muy urgente, deben hacerse ahora, 2) Urgente, deberían hacerse pronto, 3) No tan urgente, pueden esperar un poco.

EL TIEMPO LIBRE Y EL OCIO.
 Muchos de los efectos o secuelas atribuidos a la falta de tiempo están más determinados por actitudes personales y sociales que por carencia de recursos materiales.
 

Habitualmente, por libre se entiende aquel tiempo dispuesto por las personas con cierta libertad, es decir, cuando no está vinculado a un trabajo profesional, a una obligación o a una necesidad. Además, es frecuente utilizar la expresión «tiempo libre» como sinónimo de ocio; cuando en realidad se trata de dos conceptos distintos aunque muy relacionados entre sí. En cuanto  al término ocio, se deriva etimológicamente del latín otium. Cicerón consideraba como propias del ocio las actividades voluntarias, creadoras y gratas para el hombre. Para el sociólogo contemporáneo, Duzumadier (2) significa: «el conjunto de operaciones a las que el individuo puede dedicarse voluntariamente, sea para descansar o para recrearse o para desarrollar su información o su formación desinteresada, su voluntad, participación social o su libre capacidad creadora, cuando se ha liberado de sus obligaciones profesionales y sociales».

La noción o palabra ocio etimológicamente se opone a la de (negocio). El ocio, por el contrario, no pretende una utilidad práctica; busca únicamente un disfrute en el ejercicio de una actividad. Así, a este nivel, se opone el trabajo entendido como una labor onerosa, disciplinada, al servicio de algún fin.

Pero, lo anterior no quiere decir que toda ocupación no obligatoria y realizada en tiempo libre sea ocio. Para considerarla como tal debe promover:

 La distensión y la satisfacción y el gozo del individuo.

El desarrollo e ilustración (formación e información).

La capacidad creadora.

La convivencia social.

Las actividades practicadas en tiempo libre, no orientadas a alguna de esa finalidades u otras similares, no pueden considerarse como de ocio o tiempo de ocio, aunque no existe una dicotomía radical entre trabajo y ocio, porque la actitud de esforzarse está relacionada con ambas, «de algún modo la actividad grata es una preparación para luego esforzarse en actividad no tan grata». La diferencia reside, fundamentalmente, en la posibilidad de elegir la actividad que en el esfuerzo para llevarlo a cabo.

Todo tiempo de ocio que no sea empleado en actividad saludable, creadora, regeneradora o recreativa se convierte en tiempo enfermizo y destructivo.

 Agradecimiento a: Licdo. Gerardo Casas.
www.binasss.sa.cr/revistas/ts/v15n351991/art03.pdf.

Editado Por:  Alexis E Blanco Blanco.
Agradecimiento...
Bibliografía.
Ross A Webber.
La administración del tiempo.